¿Respaldar al poder judicial? Sí y no
- Trabajadores por el socialismo (TPS)

- 6 ago
- 3 min de lectura
¿Respaldar al poder judicial? Sí y no.
Escribió: O. de Trabajadores por el Socialismo.
La lectura de la realidad es lo que más ha faltado en el país, propios y extraños han llamado a defender la democracia, otros han llamado a no hacerlo porque este ha respondido siempre a la clase dominante (burguesía tradicional representada en el PLN), ambos tienen razón a medias.
Ahora bien, antes de entrar en materia nacional y dar una conclusión o política para el momento actual sería irresponsable hacerlo sin antes partir de la situación internacional y continental. El imperialismo golpeado por Irán y el crecimiento comercial de China, así como por la crisis objetiva del sistema capitalista, y un sionismo igual de golpeado han intensificado su presencia y ofensiva en Latinoamérica para recuperar terreno y ya han dado fuertes golpes como lo son los fraudes electorales en Colombia, Honduras y Perú, y el avance en general de la ultraderecha en la región: incluyendo Costa Rica.
Ante este panorama y la inexistencia de una dirección socialista revolucionaria, ni siquiera de una dirección al menos revolucionaria democrática (como lo fue Hugo Chávez en su momento), nos queda jugar en terrenos donde probablemente no queramos y donde ni siquiera esté presente algo de la agenda de lucha del movimiento social, como es el caso de la “defensa del poder judicial”, agenda de lucha movida por la burguesía tradicional de este país. Además, luchas que mueven solo sectores de la clase media y que ven de lejos una democracia que hace rato dejó de ser funcional para la mayoría de la clase trabajadora.
Bajo estas condiciones, tenemos que usar el más amplio análisis dialéctico, porque no podemos imponernos, no tenemos las fuerzas, y el avance sio-imperialista es de una agresividad inmensa. Como socialistas no podemos poner en riesgo las condiciones mínimas para poder seguir construyendo organización, para que el movimiento social tenga algo de expresión y para que la represión no sea aun mayor: por esto y más es que ese necesario ponerle un freno, así sea mínimo, al avance del neofascismo y sabiendo que esto lejos de ser suficiente puede ser funcional a un sector burgués que hoy pugna por volver al gobierno.
Para poner ese freno al acelerador imperialista y su hijo fascista el sionismo, es necesario la defensa de la mínima autonomía del poder judicial respecto al ejecutivo, no porque creamos en la separación de poderes o la democracia burguesa, por el contrario, porque ocupamos de condiciones mínimas para poder enfrentar a todas las variantes burguesas. Sabemos que tanto la burguesía tradicional como la lumpenburguesía (PPSO) no tienen una verdadera autonomía respecto al imperialismo, aunque su pugna ayuda a ganar tiempo y poder al menos seguir construyendo organización socialista.
Claro está que esta defensa de condiciones mínimas para la expresión y organización sin propuesta quedan más que descolgadas. Hoy, el país llegó a esta coyuntura por esa misma burguesía tradicional que hizo del Estado su piñata y abrió campo a una ultraderecha que se ha alzado con el discurso del “cambio”, sectores amplios de la población, como ya se expuso anteriormente no creen en la democracia burguesa y sus instituciones, y no por una cuestión ideológica, sino, porque es real que el Estado ha dejado de responder a la condiciones mínimas para al menos subsistir y, acá y en el mundo entero, las cosas como están dadas ya no dan ni el más mínimo de confianza a la humanidad.
Para empezar a pelearle el discurso del “cambio” a la ultraderecha no es posible quedarse en esa defensa democrática abstracta de defender por defender, en seguir siendo furgón de cola de un sector burgués, en irse atrás de los sectores “demócratas” que levantan un cascarón de democracia que ya no la da más, hace falta la propuesta socialista y no solo por deseo, porque esa misma situación de desesperación del imperialismo y la caída de la careta democrática del capitalismo, hacen ver la posibilidad de colocar la propuesta, de salirse de los límites burgueses, y si no lo hacemos, podríamos perder una oportunidad histórica de empezar a llenar el vacío de dirección que hay en la humanidad entera.
Defensa de la mínima autonomía del poder judicial solo para que el ejecutivo no se haga de todos los poderes y así abrir la puerta, que ya está media abierta, de par en par a la política imperialista y al neofascismo. Ninguna confianza en las luchas que tienen como dirección o en las que forma parte la burguesía tradicional detrás del PLN. Lo que queda del poder judicial no es ni siquiera el cascarón de la democracia liberal, por lo que no basta su defensa hay que reformarlo hacia su democratización y el control obrero y popular de este.


Comentarios